El asesor de A dice que su tasa es «la mitad» que la de B. ¿Es una comparación válida?
La misma casa, dos créditos distintos
Comparar dos esquemas con el método completo y decidir según el ingreso, no según la cuota inicial.
Ya resolviste este caso. Puedes repetirlo cuando quieras.
- Valor del crédito
- $4,408,585.00 (500,000 UDIs)
- Plazo
- 20 años
- Opción A · en UDIs
- 5.5 % real · $30,326.10 al mes hoy
- Opción B · en pesos
- 10.5 % nominal · $44,014.43 al mes fijos
- Ingreso del solicitante
- $75,000.00 mensuales, sueldo fijo
- Diferencia inicial a favor de A
- $13,688.33
El solicitante tiene un sueldo fijo en pesos, sin revisión anual pactada.
La misma casa, dos bancos, dos monedas de cuenta. La opción A arranca $13,688.33 más barata al mes, que sobre un presupuesto familiar es muchísimo.
El asesor de A insiste en que su tasa es «la mitad». El de B insiste en que la suya «nunca sube». Los dos dicen la verdad y ninguno está comparando lo mismo.
La regla que está en juego
La tasa de A es real: no incluye inflación porque esa la cobra la actualización de la UDI. La de B es nominal: ya la lleva dentro. Comparar 5.5 % contra 10.5 % de frente no significa nada.
Lo comparable son las cuotas en pesos a la misma fecha, y después la pregunta que decide: qué pasa con cada una cuando pasan diez años.
Si la inflación promedia 6 % anual, ¿cuánto costaría la cuota de la opción A dentro de 10 años? (Hoy: $30,326.10. Redondea a pesos.)
Multiplica $30,326.10 por 1.06 elevado a 10.
Con un ingreso de $75,000.00, ¿qué porcentaje ocuparía esa cuota estresada de $54,309.42? (Sin decimales.)
Divide la cuota entre el ingreso y multiplica por 100.
Con un sueldo fijo en pesos sin revisión anual, ¿qué opción encaja mejor?
Si el comprador planeara liquidar el crédito en cuatro años, la opción A sería más defendible.
Cómo termina
La opción A es hoy $13,688.33 más barata al mes. Con una inflación del 6 % sostenida, en el año 10 costaría $54,309.42 frente a los $44,014.43 fijos de B: $10,294.99 más cara, sobre un sueldo que no se movió.
El costo del error no es la diferencia de cuota: es que ese comprador califica para la opción A y no para la B. La cuota inicial baja es lo que le abre la puerta, y también lo que lo deja dentro de un compromiso que su ingreso no puede seguir.
La decisión correcta con este perfil es B. Con un ingreso que se ajusta con la inflación, o con horizonte de pocos años, la respuesta cambia — y por eso el método termina comparando contra el ingreso, no entre ofertas.